Un padre tenía dos hijas. Una casó con un hortelano y la otra con un fabricante de ladrillos.

Al cabo de un tiempo fue a visitar a la casada con el hortelano, y le preguntó sobre su situación. Ella dijo:


Todo está de maravilla conmigo, pero sí tengo un deseo especial: que llueva todos los días con abundancia para que así las plantas tengan siempre suficiente agua.


Pocos días después visitó a su otra hija, también preguntándole sobre su estado. Y ella le dijo:


No tengo quejas, solamente un deseo especial: que los días se mantengan secos, sin lluvia, con sol brillante, para que así los ladrillos sequen y endurezcan muy bien.


El padre meditó: si una desea lluvia, y la otra, tiempo seco, ¿a cual de las dos le adjunto mis deseos?

*******************************


Esta historia nos hace reflexionar sobre nuestra actitud con las demas personas, no podemos complacer y quedar bien con todo el mundo pues es imposible, lo que es bendicion para unos es desgracia para otros....

Lo mejor es pedir y buscar siempre el equilibrio en todo orden de cosas, solo asi podremos vivir con tranquilidad, armonia y lograremos ser felices.....